El termostato

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El termostato es un dispositivo electrónico generalmente pequeño en sus dimensiones, pero excelente en las funciones que realiza a diario.

Es responsable de detectar que la temperatura dentro de la casa es más pequeña, igual o superior a la que se establece y, en consecuencia, 'manda' que arranquen los radiadores o cualquier sistema de irradiación alternativo.

Los termostatos generalmente se colocan en un área neutral de la casa, para crear una especie de promedio de la temperatura percibida. De hecho, no tiene sentido colocar el termostato en un entorno ligeramente frecuentado, pero al mismo tiempo ni siquiera debe configurarse en la habitación más cálida, ya que las mediciones no serían verdaderas.

La posición del termostato también requiere la evaluación de factores importantes relacionados con el espacio, como la ausencia de fuentes de calor o luz en las inmediaciones y la ausencia de chorros de aire, causados ​​por ventanas o aberturas al exterior. Elegir la posición más adecuada para el termostato es una operación delicada y, en el caso de la presencia de un solo termostato dentro de la casa, pide que se realice escrupulosamente, confiando en los consejos de los profesionales del sector. De esta forma, no solo la eficiencia en la distribución del calor puede aumentar exponencialmente, sino que se evitarán los desperdicios innecesarios y la regulación incorrecta del calor.

Válvulas termostáticas o termoválvulas

Algunas soluciones de calefacción proporcionan la presencia del termostato en cada calentador del hogar.

La práctica implica la instalación de instrumentos particulares, llamados termovalvole, en cada uno de los radiadores.

Se instalan en los radiadores y se programan para que se apaguen automáticamente una vez que se ha alcanzado la temperatura deseada, ya que cada habitación tiene características climáticas y estructurales diferentes.

Si pensamos, por ejemplo, que la vida necesita una temperatura de 20 °, esta temperatura representará el límite que se debe establecer, mientras que si desea una temperatura más baja en las habitaciones, tendrá que seleccionar la gradación preferida en los radiadores que residen en ellas. La desconexión automática del radiador se debe a la presencia de un cabezal en su interior, que contiene un sensor de temperatura.

El sensor lee los grados externos y detiene el dispositivo una vez que se alcanza el nivel de calor deseado. Todo esto se traduce en ahorro de energía y una mejor distribución del calor.

Esto está obviamente asociado con una factura más ligera, ya que el consumo está inteligentemente calibrado para obtener los resultados más funcionales. También se debe considerar que los ahorros se amplifican gracias al funcionamiento de las termoválvulas. De hecho, cuando una habitación alcanza la temperatura deseada, el agua en el círculo será más incisiva para que las habitaciones más frías alcancen la temperatura más rápidamente y se logren ahorros considerables en términos de esfuerzo y tiempo.

Ajuste el termostato

Las opciones en la configuración del termostato pueden variar y diversificarse, según las necesidades de los habitantes de la casa.

Algunos optan por separar por completo el sistema de calefacción durante las horas de ausencia o durante la noche, o aquellos que prefieren mantener el sistema constante y activo durante todo el invierno. La solución correcta parece ser la segunda porque, al desconectar el termostato, la habitación se enfría de una manera muy incisiva y el posterior calentamiento requiere un mayor esfuerzo para entrar en el régimen.

Esto se traduce en un mayor uso de agua caliente y un mayor uso de combustible. El resultado? Una factura realmente más salada. Mantener una temperatura constante dentro de la casa conduce a un menor consumo en términos de energía y también evita la formación de sedimentos bacterianos y moho debido a la humedad, ya que las paredes se mantienen secas y saludables.

El termostato: cronotermostatos

Los termostatos de última generación, o cronotermostatos, proporcionan un uso basado en la regulación en términos de tiempo.

Están equipados con un reloj interno, para programar el encendido de la calefacción o su mejora en ciertas etapas del día.

La programación inteligente de la calefacción ayuda a ahorrar en la factura y también garantiza una mayor comodidad en términos de percepción del calor. Aquí elegir la aplicación es una práctica positiva, reforzada por los sistemas relacionados con la domótica, representativos de la vanguardia más moderna en el campo de la calefacción.

Gracias a estos sistemas, la calefacción puede operarse a través de dispositivos móviles, como teléfonos móviles y computadoras, por lo que el resultado puede controlarse y controlarse incluso si se encuentra lejos de su hogar. Una revolución tanto en términos de calidad de vida como de ahorro de energía, ya que solo de esta manera se pueden lograr resultados tangibles de ahorro y, al mismo tiempo, evitar el desperdicio innecesario de calor.