Etiqueta energética: la etiqueta para elegir electrodomésticos verdes

¿Para qué sirve la etiqueta energética?

El pasado mes de marzo, IMQ (empresa de certificación de productos y empresas) inauguró el primer laboratorio italiano independiente para pruebas de rendimiento en lavadoras. Además de ser un punto de referencia para los fabricantes, la planta proporciona evaluaciones importantes y útiles para los consumidores. Las pruebas realizadas en los aparatos son, de hecho, las requeridas por la legislación europea (en particular la norma EN 60456), también necesarias para las clasificaciones requeridas por la etiqueta de información de la etiqueta energética.

Además de medir el consumo de energía y agua, la duración del programa y la determinación de la velocidad de centrifugado, los ensayos evalúan la efectividad del lavado, considerado en términos de eliminación de suciedad, capacidad de desengrase y propiedades blanqueadoras y eficiencia de enjuague, verificada midiendo la alcalinidad del agua después de la fase de centrifugado. La alcalinidad se debe a la presencia de detergente residual, debido entre otras cosas a muchas formas alérgicas. El laboratorio de rendimiento, actualmente dedicado solo a las pruebas de lavado de máquinas, ya está preparado para extenderse a las pruebas en lavavajillas, y confirma cómo el negocio realizado por IMQ, además de la seguridad, se dirige cada vez más hacia marcas de calidad y rendimiento. .

Una elección más consciente

La capacidad de verificar la información de rendimiento de un laboratorio competente y autorizado tranquilizará aún más a los consumidores y les proporcionará una mayor garantía en el momento de la compra. La información proporcionada por la etiqueta energética muestra que el proceso de selección y compra de un electrodoméstico es cada vez más consciente y está orientado a los electrodomésticos de alto rendimiento en términos de eficiencia energética, compatibilidad ambiental, facilidad de uso y ergonomía, salud y seguridad. siendo. La etiqueta energética, que obligatoriamente acompaña a refrigeradores, congeladores, lavadoras, lavavajillas, bombillas (a partir del próximo mes de julio, también se encuentra en hornos eléctricos), permite a los consumidores evaluar, desde el momento de la compra, las principales características técnicas, el rendimiento y el consumo de energía de cada modelo.

Las etiquetas de información están estandarizadas en la forma y escalas de evaluación de los resultados obtenidos (escala de A a G, donde A indica la mayor eficiencia y G la más baja), contienen toda la información relacionada con el consumo de energía y la clase de eficiencia energía establecida por la relación entre el rendimiento suministrado y la energía consumida.

Etiqueta energética: la etiqueta para elegir electrodomésticos ecológicos: guardar en números

Con el objetivo de reducir el consumo de energía, la etiqueta energética es obligatoria para los dispositivos de alta difusión, que es responsable del mayor consumo diario de electricidad. En el consumo total europeo, las nacionales representan el 30 por ciento y las relacionadas con los electrodomésticos el 15 por ciento. La etiqueta energética, además de guiar a los consumidores en su elección al momento de la compra, favorece el desarrollo tecnológico de productos que garanticen bajo consumo y que sean menos contaminantes. Y el progreso ya hecho ha sido notable.

Los datos recopilados establecen que en diez años el consumo de agua para el ciclo de lavado de una lavadora ha pasado de 110 a 50 litros, cayendo hasta 40 litros en los modelos más avanzados, mientras que el consumo de energía ha pasado de 2.0 kWh a 0.94 kWh. Asimismo, para los lavavajillas, ha pasado de un promedio de 45 litros de agua por lavado a 25 litros, con picos mínimos de hasta 10 litros, mientras que el consumo de detergente ha disminuido de 40 a 20 gramos. Y el progreso no ha tenido lugar solo en términos de consumo. Baste decir que actualmente los lavavajillas son 70 veces más silenciosos que los producidos hace 30 años.